CONCURSO DE ACREEDORES: UNA REALIDAD NECESARIA

El año 2020 ha supuesto para los empresarios, además de los consabidas modificaciones normativas en los ámbitos laboral y fiscal, un importante cambio regulatorio del concurso de acreedores. Dichos cambios se han producido especialmente tras la declaración del estado de alarma que fue acordada en virtud del Real Decreto 463/2020 del 14 de marzo, y fundamentalmente a través del Real Decreto Ley 16/2020 del 28 de abril, de Medidas Procesales y Organizativas para hacer frente a la covid-19 en el ámbito de la Administración de justicia y por la Ley 3/2020, del 18 de septiembre de Medidas Procesales y Organizativas para hacer frente a la Covid-19 en el ámbito de la Administración de Justicia, pero también a raíz de la entrada en vigor del Real Decreto Legislativo 1/2020 del 5 de mayo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley Concursal.

¿Qué es el concurso de acreedores?

El  concurso de acreedores de define como un instrumento que toda empresa tiene para solventar una situación económica extraordinaria y de crisis. En particular, una empresa puede solicitar la declaración de concurso de acreedores cuando constata que no tiene liquidez suficiente para cumplir sus obligaciones. Es un procedimiento, por lo tanto, estrechamente relacionado con la falta de solvencia de las empresas.

La Ley Concursal 22/2003 del 9 de julio del 2003 contempla que sólo se someterán a concurso de acreedores aquellas empresas que “no pueden cumplir regularmente sus obligaciones exigibles”.

¿Cuál es la situación actual?

En este escenario el número de concursos de acreedores  presentados desde marzo de 2020 se ha incrementado exponencialmente. El tercer trimestre de 2020 registró un incremento superior al 50%, llegando a las 1.678 solicitudes de concurso voluntario.

Si es usted empresario y ha remado contracorriente durante este último año sin poder alcanzar la orilla, quizá sea el momento de plantear un concurso de acreedores con el objeto de organizar los pagos y dar ciertos visos de esperanza a la viabilidad de su empresa en el futuro.

¿Qué pasos dar?

1) Compruebe la insolvencia de su empresa

El primer paso consiste en constatar si la empresa se halla ya en situación de insolvencia. Si es así, resulta urgente iniciar el proceso de solicitud de concurso voluntario. Pero también puede ser que la empresa haya podido afrontar sus obligaciones hasta esta fecha y no sea previsible que lo siga haciendo en el futuro. En dicho caso nos encontraríamos en una situación de riesgo inminente de insolvencia. Elconocimiento es, por así decirlo, el elemento que da inicio al procedimiento, aunque no se haya hecho de manera formal. Este formalismo consiste en la notificación al juzgado de lo mercantil. El plazo para hacerlo es de dos meses desde el conocimiento de la insolvencia o del riesgo inminente de la misma.  De no iniciarse la tramitación en este periodo, el empresario incurriría en falta de diligencia, con sus correspondientes consecuencias en la vía civil y penal.

2) Presente la declaración de concurso

Como ya hemos expuesto, la competencia en este ámbito la tienen los juzgados de lo mercantil, por lo que la solicitud de concurso deberá presentarse ante la oficina de reparto del juzgado de lo mercantil de la provincia donde la sociedad tenga su domicilio. La presentación no puede hacerla el empresario directamente, debiendo designar para ello a abogado y procurador.

3) Nombramiento de administración concursal

La entrada de la administración concursal supondrá inmediatamente el cese de los gestores de la empresa. El administrador concursal es nombrado por el juez y sus funciones fundamentales son las de proceder al inventario de la empresa, al estudio de la situación de la misma y realizar una propuesta de plan de pagos que incluirá un calendario de pagos que tenga como finalidad que la empresa siga desarrollando su actividad, mediante un proceso monitorizado y donde la prioridad de atender a los pagos; y una liquidación de la sociedad de manera ordenada, en la que deberán incluirse quitas.

4) Terminación del concurso

El concurso finaliza con la liquidación de la sociedad o bien con la vuelta de los antiguos gestores a la administración ordinaria. En cualquier caso, deberá garantizarse el pago a los acreedores. Una vez que el juez haya dado por finalizado el concurso de acreedores la empresa podrá operar con plena libertad del mismo modo que lo hacía antes de solicitar el concurso.

En definitiva, el concurso de acreedores no es sinónimo de bancarrota y cierre de la empresa, sino un procedimiento que prima el cobro de los acreedores y la viabilidad de la actividad una vez atendidos los pagos. Sí resulta importante entender por parte de la empresa que se trata de una operación de extraordinaria complejidad y dedicación, que requiere el asesoramiento de abogados y economistas especialistas en derecho mercantil.

José María Alonso Martín
Abogado

Principio del formulario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s