¿QUÉ ES UN ALBACEA TESTAMENTARIO?

El albacea testamentario cumple con aquellas instrucciones que deja el testador, la persona que otorga el testamento, y cuya principal función es que se cumpla su última voluntad.

El nombramiento se realiza en el mismo testamento, aunque es un cargo voluntario, que debe ser expresamente. También queda a facultad del testador establecer si el cargo va estar o no retribuido.

El albacea suele ser alguien con quien el testador tiene mucha confianza. Se prevé que puedan ser varios los albaceas, en cuyo caso actuarán de manera mancomunada o solidaria, según el caso.

Las funciones del albacea, que quedarán plasmadas en el testamento, determinarán que existan dos tipos de albacea:

  • El albacea universal, quien queda a cargo de toda la herencia hasta la entrega de los bienes que la integran a cada uno de los herederos.
  • El albacea particular, que recibe del testador unas funciones específicas, debiéndose estar a lo que concretamente le sea encomendado.

Entre las funciones más comunes de los albaceas se encuentran la interpretación del testamento, contar, partir y administrar los bienes de la herencia, así como el pago de las deudas que existiesen y preservar los bienes.

Para el caso en que las funciones del albacea no sean previstas en el testamento, debe entenderse que son las establecidas legalmente. Son las siguientes:

  • Hacerse cargo de funeral, cremación o incineración, de acuerdo con las costumbres o con lo dispuesto por el testador.
  • Confirmar que el testamento sea válido.
  • Conservar los bienes de la herencia.
  • Vigilar el cumplimiento del testamento.
  • Pagar el legado en metálico.
  • Realización del inventario de bienes con la presencia de herederos y legatarios.

Pero el albacea, además de obligaciones, también tiene una serie de derechos.  Así, deben recibir el reembolso de los gastos en los que haya incurrido por el cumplimiento de sus funciones y podrá reclamar compensaciones por daños y perjuicios sufridos.

Puede ser albacea cualquier persona en la que confíe el testador, con los requisitos de ser mayor de edad y tener capacidad de obrar. Aunque ni la titulación académica ni su nivel formativo es decisivo, por lo general el albacea suele ser abogado o notario, elegido por el testador por su confianza y por sus conocimientos específicos en la materia.

El único requisito para cumplir con las funciones propias del albacea es aceptarlas. Esto es, el albacea debe aceptar su cargo. El albacea dispone de seis días desde que se le anuncie su nombramiento o desde el momento en el que conoce la muerte del testador para excusarse del cargo. En esta ocasión no necesita justificar su decisión.

Una vez aceptado el cargo, la única forma de evitar el cumplimiento de sus obligaciones es y renunciar con justa causa y ante notario. Entre los motivos más frecuentes para expresar esta renuncia se encuentra el padecer una enfermedad, disputas con los herederos o bien cuando el ejercicio de su cargo le ocasione algún tipo de perjuicio.

La muerte del albacea determina también el cese de sus funciones, las cuales no pueden ser delegadas.

José Maria Alonso Martín

Abogado

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