LA EMPRESA ESPAÑOLA ANTE EL COVID-19

La nueva situación planteada por la pandemia del Covid-19 ha afectado de manera especial al tejido empresarial en nuestro país. Y es que un 99,8% de las empresas en España son PYMES, creando casi un 75% de los puestos de trabajo, fundamentalmente en el sector servicios.

Las últimas previsiones de la OCDE pronostican una caída del PIB de alrededor de un 3%, lo que está suponiendo un golpe de gracia para el empresariado español, que aún se estaba recuperando de la anterior crisis.

Las medidas adoptadas en aras de evitar una mayor propagación del virus traerán consigo inevitables consecuencias jurídicas en los diferentes ámbitos de la vida de las empresas, desde problemas desde el punto de vista laboral, hasta la imposibilidad de cumplir sus obligaciones contractuales, pasando por la falta de materia prima o, en determinados sectores, inexistencia de suficiente clientela.

Problemas de financiación.-

Una vez retomada la actividad tras el confinamiento muchas empresas se han visto en la obligación de recabar financiación al objeto de  es como poder hacer frente a los pagos comprometidos con empleados, proveedores, entidades financieras y Administraciones.

La línea de avales prevista por el Decreto 8/2020 para garantizar préstamos y renovaciones de las entidades financieras con sus clientes empresarios y destinadas para pagar salarios, facturas, circulante y demás necesidades de liquidez, pueden antojarse del todo insuficientes.

Problemas con los empleados.-

Aunque recientemente se ha aprobado una ampliación de los ERTE por causa mayor, es evidente que esta situación no puede durar indefinidamente. De este modo, las empresas deberán prever e implementar soluciones para afrontar el escenario que se presentará tras la finalización de los ERTE. Algunas de ellas podrán retomar la actividad con cierta normalidad, otras deberán acogerse a Expedientes de Regulación de Empleo.

Problemas con las aseguradoras.-

Parte de los perjuicios ocasionados por terceros o bien que sean reclamados a las empresas se encontrarán cubiertos por las pólizas de seguros. Pero a nadie se le escapa que se darán situaciones en que las compañías tratarán de eludir su responsabilidad. De ahí lo importante de que la empresa se encuentre bien asesorada en materia de seguros, tras haber revisado y cotejado las pólizas contratadas, en cuanto a las coberturas, plazos y forma de comunicación de los siniestros.

Problemas con clientes y proveedores.-

Al igual que en materia de seguros, todos los contratos deberán ser repasados y estudiados de manera exhaustiva, analizando aspectos tales como las causas de vencimiento anticipado, las causas previstas como de fuerza mayor, penalizaciones e indemnizaciones por incumplimiento, retrasos, y la  aplicación de la denominada cláusula «rebus sic stantibus»,  de revisión o desestimiento unilateral del contrato por variación sustancial de las circunstancias con respecto a aquellas en que se perfeccionó el contrato.

Problemas de fiscalidad.-

En el ámbito fiscal, desde hace meses se viene anunciando por el Gobierno de España un paquete de medidas específicas tales como diferir el pago de diversos impuestos, facilidades para obtener de aplazamientos, cambio en el tipo del IVA en determinados sectores y un endurecimiento en el tratamiento de los sujetos pasivos del Impuesto sobre el Patrimonio.

Problemas geopolíticos.-

Pero además, en especial las empresas que se dedican a la importación y exportación y aquellas con intereses comerciales en otros países, tendrán que enfrentarse a riesgos políticos, económicos y de seguridad sanitaria en otros estados. Es el caso de las tensas relaciones entre China y EEUU, o las recomendaciones de muchos países de no viajar o mantener relaciones con otros, por riesgo a una propagación del virus.

Aunque la crisis actual parece no haber afectado al “gigante asiático”, el crecimiento en los mercados emergentes puede resentirse y no ser capaz de absorber las fuerzas laborales, llevando a disturbios sociales, inseguridad, problemas en la sanidad pública y desconfianza en la ciudadanía.

Pero por encima de las preocupaciones relacionadas con la continuidad operativa del negocio, la protección de los empleados y la preservación del mercado, sería conveniente aprovechar esta oportunidad para fortalecer un sector empresarial tradicionalmente muy dependiente de los servicios y del turismo, en evitación de los perniciosos efectos de pandemias y todo tipo de crisis. Aquellas empresas que inviertan en la denominada “resilencia” estratégica, operativa, humana y financiera a toda suerte de riesgos globales se encontrarán en mejor situación de responder a tiempo y recuperar su actividad.

José María Alonso Martín

Abogado

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s