UNA LEY CONCURSAL EN PLENA PANDEMIA

La entrada en vigor del texto refundido de la nueva Ley Concursal, documento por lo demás con pocas novedades con respecto a la ley anterior, plantea polémicas por hacerla coincidir con la grave crisis económica ocasionada por la pandemia del COVID-19.

Desde que fue aprobada, allá por 2003, la Ley Concursal ha sido modificada en más de una veintena de ocasiones, provocando graves problemas de índole interpretativo que habían derivado en un serio problema de inseguridad jurídica.

El nuevo texto, dividido en tres libros, aumenta el articulado de la ley, que pasa de 242 artículos a 752, en un intento de sistematizar de manera pormenorizada la amplia casuística existente, siendo fruto del mandato del Parlamento para “refundir, armonizar, clarificar y ordenar” la legislación en materia concursal.

El primer libro se halla compuesto por más de doce títulos, dedicado a los concursos de acreedores, las antiguas suspensiones de pagos.

El segundo libro viene a desarrollar el denominado derecho preconcursal. En él se regulan aspectos tales como las comunicaciones durante el concurso y los acuerdos de financiación.

Finalmente, el libro tercero se centra en las normas de derecho internacional privado.

Expertos en materia concursal denuncian que en la elaboración del estatuto del administrador concursal no se haya contado con la opinión de estos profesionales.

Asimismo, la mayor parte de expertos comparte que la entrada en vigor de la nueva Ley Concursal debería haber esperado por lo menos hasta el comienzo de 2021, no solamente por la caótica situación de las empresas en el contexto económico actual sino por lo difícil que van a tener juzgados y profesionales jurídicos poder asumir la avalancha de casos que planteará la situación de crisis generada por el COVID-19.

José María Alonso Martín

Abogado