¿CÓMO SE PUEDE PARALIZAR UNA OBRA NUEVA?

 

ALONSO & WEBER Paralización de obra nueva

 

La posibilidad de causar un daño o un perjuicio en la propiedad, posesión o cualquier derecho real justifica la necesidad de implementar un procedimiento, previsto en el art. 250.1.5º de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Antiguamente denominado interdicto de obra nueva, el juicio verbal sumario de suspensión de obra nueva tiene como finalidad la paralización de una obra que se esté llevando a cabo por quien resulta demandado.

La competencia territorial es exclusiva del Tribunal del lugar donde se halle situada la cosa, no siendo posible formular reconvención.

El Tribunal, antes incluso de la citación para la vista, habrá de dirigir inmediata orden de suspensión al dueño o encargado de la obra, quien podrá ofrecer caución para continuarla.

La regulación procesal, como ya hemos expuesto, es el art. 250.1.5º LEC, siguiendo el cauce procedimental del juicio verbal.

Al tratarse de un procedimiento de carácter sumario, la sentencia dictada no tendrá efectos cosa juzgada y no cabrá examinar otras cuestiones distintas a la de la suspensión de la obra.

Son requisitos para ejercitar esta acción lo siguientes:

  1. Debe tratarse de una obra nueva. Ello significa que debe producirse una alteración de la situación de hecho existente antes de su realización.
  2. Debe lesionar o perjudicar la propiedad, posesión o un derecho real del actor. En este caso, basta con acreditar la titularidad que legitima activamente al demandante.
  3. Debe tratarse de una obra no terminada en el momento de la presentación de la demanda. La falta de terminación no se refiere a un aspecto técnico sino a un significado eminentemente jurídico, es decir, se considerará una obra terminada aquella que, a pesar a que pueda no estar finalizada materialmente, sea susceptible de causar el efecto lesivo a la parte demandante. Carecería de sentido, por ejemplo, la paralización de unas obras en un cierto grado de construcción, cuando los daños efectivos ya se hayan producido y que no se agravarán por proceder a su terminación en un sentido arquitectónico.
  4. Debe tratarse de una obra de una cierta entidad. Se descartan, en consecuencia, pequeños trabajos constructivos que, precisamente por su escasa entidad, no podrían llevar consigo daños o perjuicios al demandante.
  5. Debe haber relación de causalidad entre la realización de la obra y el daño causado. No cabe solicitar la paralización de unas obras que no sean susceptibles de producir un daño determinado, siendo necesario acreditar dicha relación causal.

La jurisprudencia reciente es pacífica en el sentido de señalar que no es preciso que el demandante sea titular registral o catastral. Será bastante con que acredite la titularidad del derecho afectado por la obra que se pretende paralizar.

El periodo de tiempo durante el cual puede ejercitarse la acción es todo aquel necesario para la terminación de la construcción. No se aplica en este caso el periodo de un año que establece en los supuestos de demandas que pretendan retener o recobrar la posesión.

Cabe reseñar que cuando la pretensión se centra en la vulneración de la normativa urbanística, no será éste el cauce procedimental, debiendo sustanciarse en vía administrativa.

 

José María Alonso Martín

Abogado

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