¿Cómo reclamar una indemnización tras una catástrofe natural?

ALONSO & WEBER Desastre natural

 

La situación que se plantea después de un desastre natural y los daños y desperfectos causados llevan a los damnificados a usar una doble vía, dependiendo de que cuenten con una póliza de seguro que cubra este tipo de desastres, una que no lo cubra o bien no hayan contratado ningún tipo de seguro ante esta eventualidad.

En el primer caso, la reclamación se planteará ante la compañía con la que hayamos contratado. El parte del siniestro deberá hacerse dentro de las primeras  horas y, aunque es conveniente que acreditemos documentalmente los desperfectos, los cuales serán objeto de valoración por parte de un perito.

Puede darse también la circunstancia de que contemos con seguro, pero que éste carezca de cobertura para desastres naturales, En dicho caso, los perjudicados pueden recurrir al Consorcio de Compensación de Seguros (CCS). Se trata de un organismo que depende del Ministerio de Economía pero cuyo presupuesto proviene de los recargos que las compañías aseguradoras cobran en sus pólizas con la finalidad de responder, precisamente, ante las indemnizaciones provocadas por catástrofes naturales. En cualquier caso, debemos tener en cuenta que para beneficiarse de ellas es imprescindible estar previamente asegurado con alguna compañía de seguros. La reclamación de los daños la puede hacer indistintamente el propio afectado, su abogado, su compañía aseguradora o su corredor de seguros.

El Consorcio de Compensación de Seguros, al igual que en el primer supuesto, enviará a un perito para realizar la correspondiente valoración de los daños producidos.

Resulta siempre conveniente, además de hacer fotografías, conservar los restos de los bienes dañados así como disponer de los presupuestos o facturas de reparación, en su caso.

En estos casos es el Consorcio de Compensación de Seguros quien realizará el pago de las indemnizaciones directamente a los beneficiarios del seguro mediante una transferencia bancaria en la cuenta bancaria que haya proporcionado.

El último de los escenarios es que los afectados no dispongan de ningún tipo de seguro. De darse esta circunstancia, la única forma de ver reparados los daños causados por el desastre natural es la percepción de subvenciones y ayudas públicas como consecuencia de la declaración de zona catastrófica por parte del Gobierno. Dicha declaración lleva también aparejada la concesión de moratorias en créditos y préstamos extraordinarios concedidos en condiciones más ventajosas que condiciones normales.

Las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos, mediante la creación de oficinas de atención a los afectados, suelen también ofrecer medios materiales y económicos.

La declaración de zona catastrófica se halla regulada en un Decreto-Ley de marzo de 1981 y determina los criterios que deben tenerse en cuenta, tales como la gravedad de la catástrofe,, la cantidad de daños, la valoración económica, la población que se ha visto afectada así como las consecuencias sociales producidas por la catástrofe.

José María Alonso Martín
Abogado

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