¿Cómo puedo legalizar mi pozo?

Tras los trágicos acontecimientos acaecidos recientemente en Totalán, muchos son los clientes que nos están consultando sus dudas sobre los trámites a seguir para legalizar un pozo. Estas son algunas de ellas.

¿Puedo o no puedo legalizar mi pozo?

La primera pregunta a responder es si puede o no ser legalizado su pozo. Lo cierto es que, pese a los trámites burocráticos, la mayor parte de los pozos existentes pueden ser legalizados. En cualquier caso, el número de legalizaciones está limitado en función de la sobreexplotación de la cuenca hidrográfica de que se trate.

Desafortunadamente, las Cuencas Hidrográficas de Andalucía son unas de las que, dentro del ámbito nacional, son más susceptibles de ser sobreexplotadas por razones orográficas y climatológicas.

Es por ello, que en estas áreas resulta imprescindible contar con un asesoramiento experto de abogados e ingenieros especialistas en legalización de pozos de riego o para ganadería a la hora de tramitar una solicitud de pozo de riego.

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¿Cuánto tiempo tardará la legalización?

Los plazos de la Administración y los rígidos controles –más aún si cabe después de lo sucedido en fechas recientes- pueden hacer desestimar muchas solicitudes.

El plazo de resolución de una solicitud un pozo de riego para agricultura es de 18 meses. Sin embargo la tradicional carencia de medios existente en nuestra Comunidad Autónoma para tramitar la legalización de pozos y los rígidos y numerosos requisitos pueden hacer que incluso el plazo se llegue a alargar hasta el doble. Por ello, hemos implementado este servicio de legalización de pozos, para estudiar a fondo todas las solicitudes y que el Agricultor puede tener la certeza de que su solicitud será estimada.

Por nuestros despachos han pasado clientes que ya han tramitado la solicitud de un pozo para agua de riego de manera independiente, sin previo asesoramiento y sin conocer pormenorizadamente los requisitos de la Administración. Esta situación, por desgracia frecuente, demuestra lo craso del error de pensar que este tipo de gestiones puede realizarla cualquiera. No se trata exclusivamente de sondear, encontrar agua y legalizar el pozo. De hecho, las explotaciones familiares, que se consideran de aprovechamiento privado, son las más complejas, al considerar la cuenca correspondiente que la balsa de agua es compartida por varias fincas, lo cual implica que la solicitud deba ser tramitada por sus correspondientes titulares. No examinar el título de propiedad, la descripción catastral de las fincas e incluso los derechos de explotación nos abocaran a una segura denegación de la solicitud.

 

¿Todos los pozos son iguales?

No todos los pozos son iguales. Dentro de la tipología de pozos se tienen en cuenta criterios tales como la profundidad, el diámetro, los materiales y, por supuesto, su caudal. La antigüedad es también un factor a tomar en consideración. En nuestra experiencia hemos constatado que los pozos más antiguos eran construidos con ladrillo y con una anchura considerable, contando con una profundidad rara vez superior a los 20 metros. Los pozos en la actualidad suelen realizarse entubados y suelen ser considerablemente más estrechos, llegando a los 70 e incluso a los 100 metros de profundidad.

Otro de los escollos que suelen encontrarse es el de la distancia mínima entre pozos. Si bien éste es un criterio relativamente flexible, las distancias mínimas entre pozos suelen oscilar entre los 100 a 150 metros. Obviamente, en suelo urbano las distancias pueden reducirse incluso hasta los 10 metros.

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¿Qué debo aportar con la solicitud?

La documentación a aportar es numerosa, razón por la que deberá usted siempre acudir a un abogado especialista en la materia. Dicha documentación va desde toda aquella que acredita la titularidad, ubicación y orografía de la finca donde se halla enclavado el pozo, hasta un proyecto de un ingeniero de minas y certificado de fin de obras, pasando por el justificante del abono de la correspondiente tasa. La documentación deberá presentarse completa y en plazo, para evitar dilaciones y una eventual denegación de la solicitud.

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¿Qué puede pasarme si no legalizo mi pozo?

Todo pozo debe estar legalizado. Tener un pozo ilegal en su finca es una infracción administrativa. Las sanciones oscilan entre los 6.010 y los 30.050 euros. Todo ello, con independencia de las responsabilidades penales que puedan derivarse y que dependerán de la calificación jurídica que de lo construido haga  la Fiscalía de Medio Ambiente.

Para el caso de que se les planteen más dudas, tanto sobre el proceso de recopilación de documentación, como sobre los pasos a seguir antes de tramitar la solicitud, en ALONSO & WEBER abogados estaremos encantados de resolverlas.

José María Alonso Martín

Abogado