EL PIRATA QUE QUISO SER JUEZ

 

ALONSO & WEBER ISLA DE TORTUGA

 

Cuenta la leyenda que los piratas huidos de la justicia se refugiaron en la Isla de la Tortuga.

Allí no había cárceles, ni jueces, ni -por supuesto- abogados.

Cuando existía un pleito entre filibusteros, peleaban a cuchillo y el que sobrevivía tenía la razón.

Un día llegó a la isla un viejo pirata al que llamaban “La Ley”. Dos bucaneros peleaban por la cabaña que usaban para reparar sus excesos de alcohol y mujeres.

”La Ley” exigió un careo y les preguntó:
“Contesta rápido: ¿Duermes en tu cama?”
“No, me acuesto donde me guía cada borrachera.”
“Y tú, cuando yaces con mujeres, ¿lo haces en tu casa?”
“No, siempre en el lupanar.”
“Ninguno de los dos necesita pues la cabaña. Dejadla a quien dé buen uso de ella.”

Los dos afectados por tan salomónica decisión torcieron el gesto. El tumulto que contemplaba tan sumario juicio convocó parlamento cuyo veredicto fue unánime: “La Ley” no era imprescindible. Al amanecer, el viejo pirata era pasto de los tiburones.

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