EL OTRO DONALD

alonso-weber-donald-duck-trumpAunque el más famoso de la factoría fuera Mickey, Salam sabía que su personaje favorito de Disney fue también el ojito derecho del mítico Walt. Quizá fuera porque cuando, con solo 5 años, llegó a Nueva York con sus padres, huyendo de la enésima guerra civil en su país, llevaba una camiseta de Donald Duck. Todo lo aprendió allí. Salam creció y quiso ser abogado, Y su madre tuvo que vender el collar de su abuela para pagar la matrícula. Estudiaba en la biblioteca por las noches y de día trabajaba en un restaurante en Queens. No disfrutó de ningún privilegio. Al contrario, debió ganarse la confianza de quienes le infringían miradas de odio tras los atentados del 11S. 30 años más tarde, como en un ataque de olvido, un presidente con nombre de dibujos animados le impedía la entrada al que fue siempre su país.