DECEPCIÓN

 

alonso-weber-el-jurista

Cuando me miro al espejo de mi celda no puedo ocultar mi decepción. Tantos años con las puñetas puestas y ahora me encargo de la lavandería de esta cárcel.

Mientras acarreo la cesta de la ropa sucia pienso en lo qué he hecho para llegar hasta aquí. No era culpa mía la farragosa regulación de los delitos urbanísticos. Además, que le declaren a uno la caducidad de una instrucción no es para tanto, sobre todo si es juez en un pueblo, como era mi caso.

Aunque lo que no tiene mucha justificación es aquella transferencia que me hizo el acusado a esa maldita cuenta suiza. Caprichos de la diosa justicia, de la que me he hecho en el brazo un tatuaje.