LAS CONSECUENCIAS DEL BREXIT EN ESPAÑA

Después de trascurridos más de cuatro meses desde la celebración del referéndum del 26 de junio los efectos del Brexit resultan difíciles de cuantificar.

Si, como dijo Mario Draghi, la recuperación económica va a depender del referéndum británico, las previsiones de crecimiento en el ámbito de la Unión Europea son cada día peores, pues así está sucediendo en el Reino Unido.

 

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El escenario actual

La libra en mínimos, la confianza en la City londinense seriamente deteriorada, gran número de gestoras inmobiliarias declarando el corralito, el Banco de Inglaterra bajando los tipos de interés…

Aunque la caída de la libra pueda llamar la atención, en sí misma no constituye una mala noticia para la renta variable ya que su depreciación debería favorecer a la bolsa británica.

El nuevo escenario supondría que el Reino Unido podría centrarse más en los mercados de la Commonwealth, la organización de 53 países que comparten lazos históricos y una lengua común. En este sentido, no está de más recordare que, si el PIB de toda la UE supone 3,6 billones de euros, sólo los tres mayores miembros de la Commonwealth, India, Canadá y Australia, ya superan ampliamente esta cifra, situando su actividad en los 4,31 billones de euros.

 

Las consecuencias para España

Llegados a este punto, y pese a los intentos de la administración española por mitigar las preocupaciones de los empresarios españoles y de los residentes británicos, parece más que evidente que la repercusión de la salida del Reino Unido en la economía española será mayor que la que sufran otros países miembros de la UE.

Muestra de la importancia y del volumen de las relaciones económicas entre ambos países es que el balance global del intercambio de bienes y servicios con el Reino Unido es favorable para España, que logra un superávit, equivalente al 1,1% del PIB español, más de 11.000 millones de euros. En torno al 7% de nuestras exportaciones totales de bienes y servicios tienen como destino el Reino Unido, siendo así el quinto mercado más importante. Destacan por su relevancia las de algunas industrias concretas, tales como la automovilística, aeronáutica, farmacéutica y alimentaria.

La salida británica del Mercado Único implica la necesidad de negociar un nuevo acuerdo comercial, que podría tardar en firmarse y no ser tan librecambista, es decir, es posible que se fijen aranceles, lo que encarecería nuestros productos en el país de destino.

Por otro, el Brexit seguirá desencadenando una depreciación de la libra esterlina, quizá mayor a la que ya ha empezado a producirse y que haría perder competitividad a nuestros productos frente a los productos británicos. En consecuencia, es prácticamente seguro que nuestras exportaciones la Reino Unido se resentirán.

Por lo que se refiere al turismo, son numerosos los británicos que pasan sus vacaciones en España. En 2015 nos visitaron 15,5 millones de turistas británicos, que gastaron unos 14.000 millones de euros. El Reino Unido es el principal origen de nuestro turismo, de donde provienen alrededor de la cuarta parte de los turistas que nos visitan. La depreciación de la libra encarecerá las vacaciones en España de los británicos, que no nos visitarán en igual número que hasta ahora. Igualmente surgirán dificultades a la libre movilidad de las personas, en tanto los ciudadanos británicos tendrán en adelante la consideración de extracomunitarios.

Como hay una gran población de británicos residentes, esto es, que viven permanentemente en España, siendo la  tercera comunidad más numerosa, tras rumanos y marroquíes.

En 2015 se calcula que 300.000 tienen residencia permanente en España y otro medio millón reside parte del año. En sentido contrario, el Reino Unido es el primer destino para la emigración española, en torno al 15% del total. Un destino, además, en rápido aumento. Ambas comunidades de emigrantes se verán perjudicadas por el Brexit, Cierto es que habrán de redefinirse asuntos esenciales, como los permisos de residencia y el acceso al empleo, a las ayudas sociales, asistencia sanitaria, etc.

 

Conclusión

La situación planteada a raíz de la salida del Reino Unido de la Unión Europea nos podría situar ante tres escenarios alternativos:

  • La negociación bilateral de determinados acuerdos comerciales, como Suiza o, en menor medida, Canadá. Cabe recordar que Schengen es un tratado internacional al que se pueden sumar países sin necesidad de pertenecer a la UE.
  • La integración en el Espacio Económico Europeo (EEE). De este modo, la mayor parte de lo aceptado por el Reino Unido en el ámbito de su integración en la Unión Europea seguiría vigente, particularmente todo lo referido a mercado interior. La diferencia respecto de la situación actual es que el Reino Unido tendría que aceptar regulación de la UE en cuya negociación no ha participado.
  • Una relación de carácter multilateral. Es el caso de la Organización Mundial del Comercio, que es un marco institucional en el que se negocian acuerdos internacionales para regular las relaciones entre países. Sin embargo, la alta integración del Reino Unido con la economía europea no hace demasiado recomendable este marco de relaciones.

 

 

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