El anteproyecto de modificación del Código Penal

 

Líneas generales

 

Desde 1995 hasta la fecha han sido más de veinte las reformas experimentadas por nuestro Código Penal. Algunas de aquéllas reformas fueron motivadas por la inexistencia de regulación específica de diversos tipos delictivos. Pero, en la actualidad, ¿es necesaria una nueva modificación del Código Penal? Según Díez Ripollés, no parecen existir razones importantes para la reforma, ni urgencia de criminalidad, pues ésta se encuentra en mínimos históricos.

 

José Luis Díez Ripollés

José Luis Díez Ripollés

 

 

 

No obstante, más allá de la necesidad o no de modificación, lo que sí parece subyacer en el anteproyecto es una tendencia rigorista, endurecedora del sistema de penas y ciertas reformas tales como la supuesta eliminación de las faltas. Sin embargo, la Exposición de Motivos engaña al lector, pues, lejos de eliminarse las faltas,  muchas de ellas pasan  a integrarse en los delitos menos graves, menos graves atenuados o leves. De manera que únicamente una pequeña parte de las faltas se convierten en infracciones civiles o administrativas.

 

Otra de las novedades que apunta el Anteproyecto es la introducción de la prisión permanente revisable, eufemismo con el que  se introduce una institución sin antecedentes históricos recientes en el sistema penitenciario español,  cual es la cadena perpetua. La cadena perpetua dejó de existir en 1870 y ni siquiera fue introducida por el Código Penal franquista.

 

Igualmente, el prelegislador da entrada en el sistema penitenciario a la denominada custodia de seguridad, institución que podría encontrar ciertos obstáculos de índole constitucional, pues contempla la prolongación de la condena, en centros diferentes a los penitenciarios, una vez finalizada.

 

Finalmente, el Anteproyecto introduce un endurecimiento de las penas de los delincuentes sexuales. En palabras de Díez Ripollés, al delincuente sexual se le ha demonizado, cuando los delitos sexuales constituyen tan solo un 1% del total de los delitos. Además se ha venido demostrando que el delincuente sexual es más fácil de recuperar y reinsertar en la sociedad que los autores de otros tipos de delitos.

 

 

Parte General

 

La modificación planteada en el Anteproyecto de la Parte General del Código Penal afecta fundamentalmente a la implementación de nuevos tipos de pena, a los que ya se ha hecho referencia. Asimismo, como también se ha indicado, se elimina de la terminología del Código Penal el  vocablo falta. Finalmente, la reforma alcanza a la ejecución inicial  de la pena.

 

En total se propone reformar más de 80 preceptos, particularmente  los 25 en los que se elimina la denominación falta.

 

El artículo 25 amplía en concepto de discapacitado, sin requerir una sentencia civil que califique dicha situación.

 

Con respecto a la introducción de la prisión permanente revisable, en palabras de Puyol Sánchez, sí es cierto que el derecho comparado contiene casos, tales como los de Italia, Alemania y Francia, pero es criticable que se haya introducido para exclusivamente seis tipos delictivos y diga cumplir con la reinserción, cuando exigirá el cumplimiento efectivo de 25 años de prisión para poder ser revisado. En este sentido, deberán ser tenidos en cuenta los apartados 1 y 2 del artículo 25 de la Constitución Española, en relación con los derechos de las personas sometidas a penas privativas de libertad.

 

Finalmente, en materia de penas, se pretende eliminar el suelo de 10 días para la pena de faltas. Esto lleva consigo un nuevo sistema de desvirtuación penológica, pues en caso de reincidencia se dejará en manos del tribunal la utilización de los marcos penales en su mitad superior o inferior. De esta manera, lo que es una pretensión del Anteproyecto de mejorar la previsibilidad de las sentencias en el ámbito penal, va a dar un resultado contrario, pues se dejará un amplio margen al tribunal de cara al establecimiento de las penas.

 

 

Parte Especial

 

¿Es necesario reformar el Código Penal? Teniendo en cuenta que el Código Penal, en palabras de Díez Ripollés, es una Constitución en negativo, por cuanto limita derechos y libertades, la reforma habría de hacerse de manera compensada. En cualquier caso, en opinión de Díaz Baeza, no es en absoluto necesaria.

 

Entonces, ¿por qué se reforma el Código Penal? Parece evidente que las razones responden a oportunidad política.

 

Pero, ¿es al menos conveniente reformar el Código Penal? No parece que sea tan conveniente como ejemplificador, pues la imagen de la Justicia es la imagen del Derecho Penal, como demuestra el hecho que todo los jueces “mediáticos” desarrollan su carrera en la jurisdicción penal.

 

¿Por qué pretende afrontarse esta reforma que no es ni necesaria ni conveniente? Díaz Baeza lo achaca al denominado “periodismo legislativo”. Se ha respondido a golpe de telediario y se han introducido reformas relacionadas con casos de amplia trascendencia en los medios de comunicación: custodia de seguridad (caso Bolinaga), detención ilegal (José Bretón, Marta del Castillo), facilitación de imágenes (caso Hormigos), desórdenes públicos (15M y 24M), y así otros tantos.

 

José María Alonso Martín es abogado y miembro del Servicio de Orientación Jurídica del Ilustre Colegio de Abogados de Málaga

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