Qué hay que saber sobre el juicio verbal

La Ley de Enjuiciamiento Civil de 1881 contemplaba el juicio verbal como procedimiento más sencillo en el orden jurisdiccional civil para dirimir cuestiones tales como pequeñas reclamaciones de cantidad. De lege data era un proceso oral, si bien la resistencia existente por entonces al principio de oralidad convertía al juicio verbal en un proceso eminentemente escrito.

En la Ley de Enjuiciamiento Civil de 2000, cuando hablamos de juicio verbal, nos referimos a un procedimiento con un desarrollo significativamente más abreviado que el juicio ordinario pero con mayores competencias que las establecidas por la anterior Ley procesal. Ambos integran la clase de procesos declarativos (art. 248.2 LEC).

 

ALONSO & WEBER JUICIO VERBAL

 

De manera genérica, para determinar si la cuestión debe ser resuelta en este tipo de procedimiento, se atenderá a la cuantía de la demanda. De esta manera, se ventilarán en juicio verbal aquellas cuestiones cuya cuantía no exceda de 6.000 euros (art. 250.2 LEC).

Sin embargo, no son únicamente los juicios de reclamación de cantidad los que resueltos por esta modalidad procesal. Así, el art. 250 de la Ley de Enjuiciamiento Civil enumeran los supuestos que habrán de tramitarse a través de juicio verbal. Dichos supuestos podrían incluirse en dos tipologías. Una primera, de carácter plenario –alimentos, precario, rectificación de hechos-.

Y una segunda tipología, en la que se comprenderán los supuestos por así decirlo de carácter sumario, entre los que cabría destacar, por ser de gran actualidad, los desahucios, tutela posesoria y arrendamientos financieros.

Igualmente se tramitará en juicio verbal las demandas derivadas del ejercicio de la acción de cesación en defensa de intereses colectivos y difusos de consumidores y usuarios.

El juicio verbal tiene lugar tras la admisión a trámite de la demanda, en la que aparecerán los datos y circunstancias del actor y del demandado así como su domicilio a efectos de notificaciones (art. 437 LEC).

La vista del juicio verbal se inicia mediante la exposición de la parte actora de los fundamentos de lo que pida o simplemente, como sucede en la mayoría de los casos, por medio de la ratificación de la demanda..

A continuación, la parte demandada podrá interponer cuantas excepciones crea conveniente y contestará a la demanda, pronunciándose, si fuese el caso, sobre la documental aportada de contrario.

Tras la intervención de la parte demandada, el juez dará la palabra de nuevo a la parte actora, para que proponga la prueba por este orden: documental, testifical y pericial. La prueba podrá ser admitida o denegada por el juez, y, en el primer supuesto, se procederá a su práctica.

No debemos olvidar que, con anterioridad a la testifical, se procederá al interrogatorio de parte, haciendo hincapié en la prohibición de citar como testigo a nuestro propio representado.

La Ley de Enjuiciamiento Civil no contempla un trámite de conclusiones para el juicio verbal, con lo que, en la práctica, nos encontraremos jueces que lo permiten y otros que no. Es recomendable que el letrado, en su primera intervención en la vista, pregunte a Su Señoría acerca de la posibilidad de realizar conclusiones tras la práctica de la prueba. Finalizadas dichas conclusiones, si se permitiesen, tanto por la parte actora como por la parte demandada, el juicio quedará visto para sentencia.

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