Krugman, Grecia y Guindos

En la semana en la que la prima de riesgo española alcanza su nivel más alto desde la implantación del euro, superando los 480 puntos, el economista y premio nobel de economía Paul Krugman, se descuelga en su columna semanal de The New York Times con un catastrófico vaticinio de lo que será la zona euro en los próximos meses:

Krugman da por segura una “inminente salida” de Grecia del euro, con toda probabilidad antes de verano. Esto, que no deja de ser un problema de los griegos y de su “mala cabeza” a la hora de manejar las administraciones, no sería el fin de la inestabilidad económica en Europa en opinión de Krugman. Así, España e Italia corren serio riesgo de sufrir el temido ‘corralito financiero’ que ya se popularizara en Argentina. La consecuencia final: el fin de la eurozona y de la moneda única.

Es evidente que la reforma financiera del Gobierno español no ha calmado los mercados y la rentabilidad de los bonos a 10 años está ya en el 6,28%. España vuelve a los niveles de noviembre de 2011, antes de la victoria del Partido Popular en las elecciones generales.

Por primera vez desde el comienzo de la crisis, dirigentes de bancos centrales europeos hablan abiertamente de llegar a una salida “pactada” de Grecia de la moneda comunitaria, para así evitar que aquélla arrastre a otros estados miembros. En el punto de mira se encuentran evidentemente Italia y España, las más afectadas por la crisis financiera; pero en el horizonte, Francia también se perfila como posible damnificado de la inacción de los organismos financieros europeos para enfrentar la situación actual.

Se trataría de extirpar el órgano enfermo para salvar al resto del organismo. Con todo, el Banco Central Europeo, en cuyas manos está aún una solución –si bien provisional- para tranquilizar a los mercados, inyectando liquidez, sigue desconfiando de las promesas de España y  anima al gobierno español a que las entidades financieras españolas se sometan a auditorías independientes, con lo que levanta sospechas sobre la neutralidad del Banco de España.

Luis de Guindos, Ministro de Economía, se ha apresurado a decir que todas las reformas posibles han sido acometidas y ha afirmado textualmente que “hasta aquí hemos llegado”. ¿Será verdad?

2 pensamientos en “Krugman, Grecia y Guindos

  1. Bueno, y ¿qué piensas tú, jurista?. Yo creo que ahora aparecen muchos agoreros, entre ellos Krugman-que por cierto no sé de qué se ríe en la foto- , pero que, según mi opinión, si son tan inteligentes que les dan hasta premios Nobel, ¿por qué no nos avisaron antes?. Una de dos: o todos lo sabían y se callaron, al estilo de “Crónica de una muerte anunciada” o esto no se lo esperaba nadie y, realmente, están tan desconcertados que dan palos de ciego. Me inclino más por la segunda opción.Para mí esto es el principio del fin de una nueva forma de hacer las cosas, de entender la vida, lo veo más como un nuevo principio del ser humano-como ha habido otros- en los que puede surgir, y de forma ppositiva, otro mundo, ese otro mundo que se lleva tanto tiempo esperando y que hoy más que nunca, es posible.

    • Que Krugman lleva tiempo ejerciendo de “gurú” no es un secreto. Personalmente no creo en ningún tipo de gurú -no lo hay ni en el sexo ni mucho menos en la economia, créanme-. Pero que la de Krugman es una cabeza privilegiada amén que compleja es una evidencia. Que qué es lo que Krugman pretende con su vaticinio. Se me escapa. Aún así me atrevo a especular acerca de ello. Dos opciones se me antojan verosímiles: la primera, que se trate de una forma de hacer reaccionar a las instituciones europeas ante lo que es ya, a todas luces, una situación de extrema gravedad, una auténtica “hora de los valientes” únicamente reservada a políticos de raza capaces, como allá por los años 50, en una postguerra global, de tomar decisiones en comandita sin hacer caso a intereses personales, regionales ni tan siquiera nacionales; la segunda, aún más maquiavélica si cabe, poner el pie en el cuello a Europa y hundir en el pozo al euro en beneficio del dólar. Ninguna de ambas interpretaciones dejan a Krugman en muy buen lugar pues, aún en la primera opción, ya tuvo tiempo el premio nobel -que, conviene recordarlo, lo es de economía y no en astrología- de pronunciarse al respecto. Por lo que respecta a la invitación formal a Grecia a abandonar la eurozona no es tan preocupante por el hecho en sí como por las consecuencias y porque para España en buena medida podría aplicarse el refranero popular recordando que cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar. Para el anecdotario -también “popular”- quedará la lapidaria frase de De Guindos. ¿Hasta aquí hemos llegado? En verdad, creo que nos queda mucho camino por recorrer.

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