¿Qué es una persona jurídica?

La idea de persona jurídica se encuentra estrechamente relacionada a las realidades sociales que persiguen un fin de interés público. De esta manera, la unión de dos o más personas que ponen en común bienes para obtener un lucro es el origen de la persona jurídica.

 

 

El Derecho ha articulado la constitución, desarrollo y hasta la crisis de la persona jurídica. Particularmente importante es la determinación del momento en que aquélla unión de personas a la que nos referíamos anteriormente pasa a alcanzar personalidad jurídica propia. En el caso de las sociedades civiles, reguladas en el artículo 1.669 del Código Civil, esta personalidad se obtiene si los pactos entre los socios no son secretos.

 

Por lo que respecta a las sociedades mercantiles, en virtud de lo previsto en los artículos 116 y 119 del Código de Comercio, deberán seguirse unos requisitos formales para que alcancen una personalidad jurídica independiente de la de sus socios, en particular, la constitución de la sociedad en escritura pública ante Notario seguida de la correspondiente inscripción en el Registro Mercantil.

 

Clases de personas jurídicas

 

De entre los múltiples criterios clasificatorios, nos decantamos por el apuntado por Díez-Picazo:

 

a)      Personas jurídicas de interés público y personas jurídicas de interés privado.

Atendiendo a la función y posición que las personas morales asumen dentro de la organización estatal, podemos distinguir entre las uniones de personas que pretendan obtener un lucro o ganancia partible entre ellas (artículo 1.665 del Código Civil y artículo 116 del Código de Comercio, consideradas como de interés público; y, a sensu contrario, aquellas otras organizaciones que no anteponen el lucro ni la ganancia.

 

b)      Corporaciones, asociaciones y fundaciones.

Atendiendo a su estructura, el artículo 35 del Código Civil habla de estos tres tipos de personas jurídicas, distinguiéndolas claramente:

  1. Corporaciones. Se trata de uniones de personas con el objeto de conseguir fines comunes. Sirvan como ejemplo las Corporaciones Locales (Municipios, Mancomunidades y Diputaciones), uniones de vecinos que persiguen fines colectivos, o las Corporaciones Profesionales (Colegios de Abogados, de Economistas…), en las que los individuos integrados reciben una serie de servicios en pos de un bien común.
  2. Asociaciones. Son también uniones de personas para conseguir un fin común, si bien se distinguen de las corporaciones en que no son creadas por la ley, sino por la voluntad de sus miembros. De esta manera, y a diferencia de las corporaciones, las asociaciones se encuentran únicamente reguladas por sus estatutos, y no por las leyes en base a las cuales fueron constituidas. Desde este punto de vista, son asociaciones tanto las asociaciones de vecinos como las sociedades limitadas.
  3. Fundaciones. Se diferencian de las anteriores en que su razón de ser se encuentra en la preexistencia de un patrimonio adscrito al cumplimiento de un fin benéfico o social. Piénsese en las Fundaciones culturales, o en las sociales, creadas con una finalidad asistencial por algunas entidades financieras.

Krugman, Grecia y Guindos

En la semana en la que la prima de riesgo española alcanza su nivel más alto desde la implantación del euro, superando los 480 puntos, el economista y premio nobel de economía Paul Krugman, se descuelga en su columna semanal de The New York Times con un catastrófico vaticinio de lo que será la zona euro en los próximos meses:

Krugman da por segura una “inminente salida” de Grecia del euro, con toda probabilidad antes de verano. Esto, que no deja de ser un problema de los griegos y de su “mala cabeza” a la hora de manejar las administraciones, no sería el fin de la inestabilidad económica en Europa en opinión de Krugman. Así, España e Italia corren serio riesgo de sufrir el temido ‘corralito financiero’ que ya se popularizara en Argentina. La consecuencia final: el fin de la eurozona y de la moneda única.

Es evidente que la reforma financiera del Gobierno español no ha calmado los mercados y la rentabilidad de los bonos a 10 años está ya en el 6,28%. España vuelve a los niveles de noviembre de 2011, antes de la victoria del Partido Popular en las elecciones generales.

Por primera vez desde el comienzo de la crisis, dirigentes de bancos centrales europeos hablan abiertamente de llegar a una salida “pactada” de Grecia de la moneda comunitaria, para así evitar que aquélla arrastre a otros estados miembros. En el punto de mira se encuentran evidentemente Italia y España, las más afectadas por la crisis financiera; pero en el horizonte, Francia también se perfila como posible damnificado de la inacción de los organismos financieros europeos para enfrentar la situación actual.

Se trataría de extirpar el órgano enfermo para salvar al resto del organismo. Con todo, el Banco Central Europeo, en cuyas manos está aún una solución –si bien provisional- para tranquilizar a los mercados, inyectando liquidez, sigue desconfiando de las promesas de España y  anima al gobierno español a que las entidades financieras españolas se sometan a auditorías independientes, con lo que levanta sospechas sobre la neutralidad del Banco de España.

Luis de Guindos, Ministro de Economía, se ha apresurado a decir que todas las reformas posibles han sido acometidas y ha afirmado textualmente que “hasta aquí hemos llegado”. ¿Será verdad?